¿Cuántas veces has escuchado la frase anterior? ¿Sabes quién la dijo?

Empecemos diciendo que esta frase fue una de las frases más conocidas de Francisco Grande Covián, médico e investigador español  muy reconocido en el área de la nutrición y la bioquímica.

Pero… ¿Qué entendemos por nutrición? Francisco Grande Covián describe que las claves para conseguir una nutrición sana es comer con variedad para prevenir las deficiencias nutricionales; pero con moderación, lo cual evita los excesos calóricos que son la principal causa del problema de obesidad en el que se encuentra inmersa nuestra sociedad. En resumen, comer “de todo en plato de postre”.

El problema actual de la nutrición como ciencia es que “todos sabemos de nutrición”. Nos atrevemos a opinar, a aconsejar ciertos alimentos, ciertas dietas porque a uno mismo, a nivel individual le ha funcionado. Pero… ¿Te atreverías a opinar sobre medicina o sobre arquitectura sin tener conocimientos previos?

La nutrición es una ciencia que se alimenta de otras siendo una de las áreas más complejas que existen, primero porque todavía no conocemos todos los componentes de los alimentos que ingerimos y segundo porque cada uno de nosotros somos diferentes. Es decir, cada individuo es diferente en términos de cómo va a responder a una dieta específica.

Estas diferencias no se deben a que existan alimentos “buenos” o alimentos “malos” per se, simplemente se debe a la posibilidad de que dichos alimentos sean beneficiosos a nivel individual o no lo sean. Como decía el filósofo y poeta romano Tito Lucrecio Caro en su ‘De Rerum Natura’: “Lo que para unos es comida, para otros es amargo veneno”.

Por definición, alimento es: “cualquier sustancia o producto destinado a ser ingerido por los seres humanos o con probabilidad razonable de serlo, tanto si han sido transformados entera o parcialmente como si no”.

Por lo tanto, no hay alimentos “buenos” ni alimentos “malos”, todo depende de la frecuencia, la cantidad de consumo y las circunstancias fisiológicas (edad, sexo, embarazo, lactancia…) y patológicas (celiaquía, diabetes, alergias…) del propio individuo.

Debemos intentar tener una dieta lo más variada y equilibrada posible y para ello, podemos ayudarnos de guías como las siguientes dirigidas a la población en general:

  1. Las recomendaciones de consumo: Una de las más conocidas es la “pirámide de la alimentación saludable SENC 2004” que trata de aportar consejos sobre los hábitos correctos de alimentación.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha puesto al servicio de los ciudadanos una página de gran utilidad en la se puede comprobar el grado de adherencia a las recomendaciones mostradas en la pirámide (Si quieres saber  cuál es el tuyo, pincha en http://www.ocu.org/piramide-alimentos/).

2. Las recomendaciones de frecuencia de consumo: Atribuye a cada grupo de alimentos una frecuencia de consumo recomendada y a su vez establece el peso estándar de las raciones en gramos y en medidas caseras.

En el deportista, estas recomendaciones de frecuencia de consumo de alimentos varían según las características y necesidades individuales (edad, sexo, altura, estado de hidratación y entrenamiento) y del deporte realizado (tipo, frecuencia, intensidad, duración y condiciones ambientales)

Los cereales y derivados (patatas, arroz, pan, pasta…) representan la base de la alimentación en los deportistas, siendo una fuente importante de energía en forma de hidratos de carbono.

Es necesario aumentar su consumo alrededor de 6-11 raciones/día para cumplir las recomendaciones dietéticas, y si de éstas, la mitad se hace con productos integrales, quedarán también satisfechas las necesidades de fibra alimentaria y se aumentará la ingesta de vitaminas y minerales.

En definitiva, llevar una dieta saludable o no, depende de la totalidad de la dieta. Da igual lo bueno que sea un alimento, ya que si lo consumes de forma única el resultado no será el esperado.

Como bien decía Paracelso, alquimista, médico y astrólogo suizo: Nada es veneno, todo es veneno: la diferencia está en la dosis.”  Unos buenos hábitos alimentarios y ejercicio físico son unas de las claves para conseguir una vida saludable. ¿A qué estás esperando vitalista?

Elena Gurucharri
Dietista- Nutricionista de Vitalista

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