Aunque desde el punto de vista científico no existe una definición del término “superalimento” utilizamos este término para referirnos a productos ricos en nutrientes como proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales. Generalmente son ingredientes con larga historia utilizados en otras culturas de manera habitual, pero parece que es de un tiempo a esta parte cuando han llamado nuestra atención e interés.
¿Pero qué beneficios reales esconden las bayas y semillas que ahora encontramos de manera habitual en ensaladas y cremas?

Soja
De origen asiático esta legumbre de origen vegetal es una de las más utilizadas en nuestra gastronomía desde hace algunos años. Es rica en calcio, proteínas y zinc y contiene fibra, grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas. En platos veganos es un ingrediente que se utiliza mucho y algunos de sus derivados son muy fácil de encontrar: como los brotes de soja, la leche, el tofu, el miso, el tempeh, las salsas…

Chia
Aunque hasta hace poco no hayas oído hablar de esta semilla durante siglos ha sido un alimento imprescindible en la dieta de los pueblos precolombinos. Es rica en omega3 y aporta antioxidantes, vitaminas y minerales.

Quinoa
Los incas la consumían de manera habitual y ahora está muy de moda su consumo ya que resulta ser una buena fuente de proteína vegetal. Este pseudocereal se ha revalorizado en los últimos años y tiene características nutricionales similares a legumbres como las lentejas o los garbanzos. En Vitalista verás que la quinoa es uno de nuestros ingredientes más usados ya que al no contener gluten es una buena opción para los intolerantes a este.

Sésamo
Esta semilla procede de Oriente Medio y la India y su uso en la gastronomía oriental es milenario (la salsa tahini se elabora con semillas de sésamo). Son fuente de calcio, fósforo, magnesio, zinc y vitamina B1. Ofrecen un importante aporte de fibra y por ello no es de extrañar que encontremos semillas trituradas en el pan o en aceites para aliño.

Bayas de Goji
En la medicina china tradicional este fruto era utilizado en muchos de sus remedios ya que protege y potencia el sistema inmunológico. Contiene vitamina C, A, B2, hierro y selenio además de tener muchos antioxidantes beneficiosos similares a las semillas de la granada.

Espelta
En el antiguo Egipto y en China ya usaban este cereal aunque era un lujo al alcance de las familias más adineradas ya que es más difícil de cultivar que el trigo (también contiene gluten) y su producción era menor. Al ser rica en carbohidratos y proteínas con aminoácidos como la lisina resulta una muy buena fuente de energía.

Espirulina
Esta alga es famosa por su poder saciante pero además es rica en ácidos grasos omega3, vitamina B, betacarotenos, magnesio, calcio, clorofila antioxidantes… Se utiliza en casos de anemia, desmineralización y agotamiento.

Cáñamo
Es una muy buena opción para aquellas personas con alergias e intolerancias a los frutos secos, a la lactosa, al gluten e incluso al azúcar. Estas semillas refuerzan el sistema inmunitario y al ser una fuente de proteína vegetal son muy fáciles de digerir. Además, es rico en omega 3 y omega 6, antioxidantes, fibra, hierro, zinc, caroteno, magnesio, potasio y fósforo.

A pesar de las propiedades beneficiosas y el potencial nutricional de estos ingredientes los expertos sugieren denominarlos como alimentos saludables y no “superalimentos”.
Recuerda que una dieta equilibrada contiene frutas, pescados, carnes, vegetales, legumbres… y no existe un solo ingrediente capaz de suplir todos los nutrientes de cada grupo de alimentos.

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