¿Cuántas veces has comido “algo rapidito” delante del ordenador para aliviar tu carga de trabajo? Seguro que más de una o dos veces y en realidad no te has hecho ningún favor.

Diversos estudios han demostrado que la atención a la hora de comer juega un papel clave en nuestro apetito y en las cantidades de comida que consumimos. ¿Verdad que cuando comes con distracciones lo haces más rápido y sin apenas masticar cada bocado?

Todos tenemos una denominada “memoria alimentaria” que registra lo que acabamos de comer. Si la atención está puesta en otras tareas (normalmente ligadas a pantallas de ordenadores, televisores, móviles…) tendemos a comer más porque no somos conscientes de lo que hemos ingerido, lo que normalmente se traduce en comer cantidades extra.

Es importante que respetes tu tiempo de comidas por el bien de tu salud, y si esta no te parece razón suficiente, te contamos cuatro motivos más para que no vuelvas a comer frente al ordenador:

  • Comer con calma                                                                                                                                                                                           Cuanto más despacio comas más masticarás los alimentos y el estómago trabajará mucho mejor a la hora de hacer la digestión. Si comes mientras trabajas el cerebro no desconecta y activa un ritmo mecánico que nos lleva a tragar a mayor velocidad.
  • Sensación de pesadez
    Como consecuencia del anterior punto el hecho de comer más rápido y no masticar lo suficiente provoca que los alimentos no puedan ser bien absorbidos, nos sintamos más pesados e incluso tengamos sensación de sueño.
  • Picarás con más frecuencia
    Cuando no miramos bien lo que comemos ingerimos los alimentos de manera inconsciente, sin disfrutarlos y sin medir correctamente las cantidades. Esto puede llevar a nuestro cuerpo a pensar que ya está saciado y no ser así, lo que hará que nos entre hambre al poco tiempo y piquemos más de la cuenta entre horas.
  • Falta de higiene
    Los escritorios y mesas de trabajo son focos de gérmenes (especialmente el teclado y el ratón del ordenador). Posamos todo tipo de cosas sobre ellos y no son limpiados con tanta frecuencia como las superficies destinadas a la manipulación y consumo de alimentos. Todas esas bacterias que allí se acumulan nos las llevamos a la boca cuando apoyamos un bocadillo, un cubierto o una magdalena sobre la mesa y pueden provocarnos problemas estomacales.

Empieza ya y verás cómo tu nivel de estrés se reducirá y tendrás mejores digestiones. Tampoco olvides cambiar de lugar a la hora de la comida porque te permitirá desconectar y disfrutar de los olores y sabores de los alimentos que ingieras. Y, sobre todo, disfruta de un rato distendido junto a tus compañeros. La hora de la comida es un buen momento para potenciar las relaciones con otros compañeros de trabajo.

 

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