Los productos bajos en calorías, grasas o azúcares están muy presentes en nuestro entorno, por lo que es importante interpretar correctamente sus etiquetados y entender cómo influyen en nuestra dieta. Para ello, primero tenemos que indicar a qué nos referimos con los llamados productos “light”, “zero” o “0%” y su regulación, así como la de otras declaraciones nutricionales que aparecen en el siguiente artículo oficial: https://www.boe.es/doue/2006/404/L00009-00025.pdf

A partir de los años 80, en España aumentó de manera significativa su consumo y variedad, debido a una mayor preocupación por el aumento de peso y por seguir una dieta equilibrada. Actualmente están muy presentes en nuestras vidas, viéndolo muchas veces como una alternativa algo mejor o más saludable que el original. Pero, ¿realmente son alimentos “que adelgazan” o evitan el sobrepeso u obesidad? ¿Mejoran la calidad dietética y los buenos hábitos de alimentación? ¿Es necesario consumir habitualmente alimentos light?

Lo primero que podemos tener en cuenta es que cuando a un alimento se le elimina o disminuye parte de sus grasas, a menudo se le añaden azúcares o harinas, edulcorantes y/o sal para que no disminuya su palatabilidad, es decir, para que siga pareciéndonos que tiene un buen sabor. Para esto es especialmente útil leer el etiquetado. Un ejemplo de esto son los helados a base de yogur helado o los cereales de desayuno.

También puede ocurrir que disminuyan los azúcares aumentando otros compuestos como edulcorantes, sales, harinas refinadas, grasas como las grasas trans o hidrogenadas, etc. Un producto en el que ocurre esto de forma muy frecuente son las galletas de diferentes tipos. Todo esto no hace que el producto sea más saludable o menos calórico. Incluso, a veces, puede llegar a ser todo lo contrario.

En cuanto a los alimentos bajos en calorías, hay que tener muy en cuenta que esto se refiere a que las calorías por 100 gramos son menores que el producto original, pero si se trata de un producto de por sí muy calórico, este probablemente seguirá teniendo una alta aportación calórica a nuestra dieta. Por ejemplo, esto suele ocurrir en patatas fritas, mayonesa, patés, quesos, etc.

La declaración de salud “sin azúcares añadidos” también debemos tenerla en cuenta, aunque cumpla la legislación vigente, ya que existen productos que contienen ingredientes con elevada concentración de azúcares, aunque no añadan más, como los néctares de fruta.

Sustitución de una buena alimentación y hábitos de vida saludable

Tanto la grasa como el azúcar son necesarios en una determinada cantidad en nuestro organismo. Son utilizados, entre otras cosas, para la regulación metabólica y hormonal, para mantener el calor corporal, para la amortiguación, la creación de estructuras y depósitos, etc. Por ello debemos tener en cuenta que en nuestra alimentación haya un aporte de todos los macronutrientes, fibra, vitaminas y minerales obtenidos de una forma saludable, sin eliminar ningún grupo.

Algunos ejemplos en los que podrían influir un elevado consumo de productos “light”, “bajo en grasa” “bajo en azúcares” y similares:

Ciertas vitaminas liposolubles (A,D,E,K) necesitan de las grasas para ser absorbidas, por lo que una excesiva disminución de estas en la dieta no será saludable.

Los refrescos “light o Zero” aunque no contengan azúcares o calorías. Tomarlos con asiduidad es sinónimo de una mala dieta, puede aumentar tu apetito y gusto por lo dulce, y nunca deberían reemplazar el consumo de agua.

El consumo de alimentos con bajo contenido calórico no debe sustituir a la práctica de ejercicio.

El efecto “halo”

Uno de los mayores problemas es cómo puede cambiar el comportamiento alimentario de la persona cuando consume estos productos y con el tiempo, sus hábitos nutricionales.

Se conoce como efecto “halo” el pensar equivocadamente que la ingestión de un elemento considerado como saludable o menos calórico compensa a otros alimentos no saludables, o la cantidad de estos. Esto produce que en nuestra dieta finalmente haya un aumento de calorías y de alimentos procesados, muchas veces de forma inconsciente.

Mejora tus hábitos

Algunos factores que pueden variar mucho la energía que va a absorber y procesar tu cuerpo y la calidad de la dieta, sin utilizar productos light son:

  • Las cantidades.
  • Los condimentos o las salsas.
  • El tipo de cocción de los alimentos, evitando especialmente frituras.
  • Una dieta rica en vegetales frescos.
  • Buscar alternativas menos procesadas, a estos productos con grasas saludables (aceite de oliva virgen, frutos secos, aguacate, pescados azules, etc.), cereales en grano naturales, carnes en vez de productos cárnicos, etc.
  • Vida activa y deporte regular.
  • Por todo esto es necesario hacer una ingesta de productos “light” y similares de forma prudente y controlada; sin dejar de ingerir alimentos naturales y frescos y consumiendo menos productos manufacturados.

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