El origen y composición de las grasas juega un papel importante en nuestro organismo. La grasa es un componente fundamental de la alimentación, ya que aporta energía, vitaminas y antioxidantes e interviene en numerosas funciones en nuestro organismo. Sin embargo, su consumo en exceso provoca la acumulación de energía, favoreciendo el sobrepeso, la obesidad y el desarrollo de enfermedades relacionadas con este tipo de patologías.  No todas las grasas son malas. Las grasas «buenas» ayudan a proteger el cuerpo contra las enfermedades cardiovasculares, debido a su efecto antiinflamatorio. Cuando hablamos de grasas buenas hablamos de las grasas polinsaturadas y monoinsaturadas. Para identificar qué alimentos aportan grasas buenas, te indicamos a continuación las fuentes de grasas buenas o insaturadas, y sus fuentes principales en los alimentos.

Grasas monoinsaturadas (Omega 9):

Aportan en torno a un 15% y un 18% de la energía total diaria. Su efecto protector radica en incrementar los niveles del llamado «colesterol bueno” o HDL, por lo que protegen frente a enfermedades cardiovasculares. Estas grasas se encuentran principalmente, en el aceite de oliva, las aceitunas, el aguacate, las nueces y semillas oleaginosas como el sésamo.

Grasas poliinsaturadas (Omega 3/ácidos linolénicos y Omega 6/ácidos linoleicos):

Estas grasas se encuentran en la mayoría de los pescados azules -salmón, atún, bonito, sardinas, boquerones, jurel, mero, palometa, caballa, emperador…-, en semillas oleaginosas -chía, lino y sésamo-, en algunos frutos secos como las nueces, las almendras y las avellanas, en las pipas de girasol y en los aceites de cártamo, girasol, maíz y soja. Los llamados Omega 3 destacan por su poder antiinflamatorio y antioxidante y, además, provocan cierta disminución de los triglicéridos en sangre, mientras que los ácidos grasos de la serie Omega 6 actúan en tu organismo reduciendo los niveles de colesterol total en sangre, tanto el “bueno” (HDL) como el “malo” (LDL), por lo que su exceso en la alimentación no es deseable.

Es importante que las fuentes de grasa en nuestra alimentación procedan de aquellos alimentos ricos en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, presentes en el pescado azul (puedes consumir de 1 a 3 veces por semana), semillas de lino, chía o sésamo, aguacate o frutos secos como las nueces, complementos ideales para incorporar en ensaladas, así como la utilización de aceite oliva extra virgen para su preparación.

Como recomendación general, en nuestra alimentación debemos incorporar grasas saludables ya que estas, de manera equilibrada, nos ayudan a la prevención de enfermedades cardiovasculares y debemos evitar y/o controlar los alimentos procesados ricos en grasas saturadas, como la bollería industrial, los dulces, los fritos y rebozados, los aperitivos salados…, dejándolos para un consumo ocasional.

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